Aunque ciudades como Cartagena y Santa Marta siguen siendo las más afectadas, el mapa de los que buscan sexo con jovenes de menos de 18 años tiene al menos ocho puertos importantes en Colombia.

 

Este delito que esta semana revivió en la legislación colombiana gracias a una ley que endureció las penas contra los que trafican y los que compran en ese mercado humano, hace rato desbordó las playas de la Costa Caribe.

Se trata de un negocio directamente relacionado con la pobreza -en varios de esos 'destinos' las víctimas son niños desplazados- en el que la mayoría de clientes son ahora colombianos y que funciona gracias a redes en las que no pocas veces participan familiares del menor.

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